La adolescencia: en tierra de nadie

 

Cuando oigo referirse a  los adultos sobre la adolescencia y/o los adolescentes, las palabras y frases que escucho suelen ser: “la adolescencia es horrible”, “la adolescencia es una pesadilla”, “están en la edad del pavo”, “no hay quien los entienda”, “no hay quien los aguante”, “prepárate, eso no es nada espera a que llegue a la adolescencia” y un sinfín de frases en esta línea, que presentan a la adolescencia como una etapa horrible, llena de problemas y conflictos.

Ya han pasado muchos años desde mi etapa adolescente, pero todo y así intento recordar como fue para mi y para todos aquellos chicos/as de mi época que vivimos juntos esta fase de nuestra vida. Lo cierto es que fue una etapa de muchos cambios, físicos y psicológicos, pero que íbamos aceptando con normalidad.

Entre las chicas observábamos como nuestro cuerpo iba cambiando, quien de nosotras se iba desarrollando antes, quien había crecido más, tenia más pecho etc… también observábamos el cambio en los chicos, como les había cambiado la voz, como habían crecido, quien tenia barba etc… Todos compartíamos esos cambios, así que todos/as entendíamos lo que nos estaba pasando a nosotros/as mismos/as y a los/las  demás. Por lo tanto era algo que vivíamos como novedosos pero a la vez como algo natural y normal..

Todos/as coincidíamos en la idea de que nuestros padres no nos entendían, así que creábamos nuestro mundo paralelo, con los amigos/as compartíamos algunos aspectos de nuestra vida y con nuestros padres otros. De hecho recuerdo que nuestros padres se mantenían en general en la misma línea, es decir, la mayoría actuaba, nos prohibían, nos  recriminaban etc… las mismas cosas, así que podemos decir que todos nos encontrábamos en la misma situación, lo que ayudaba a vivir ese momento con total normalidad.

No recuerdo oír hablar a mis padres ni a los padres de mis amigos/as, despectivamente de la adolescencia, como mucho la típica frase “están en la edad del pavo” pero poco más.

En general la recuerdo como una etapa bonita, con sus más y sus menos pero sobretodo una etapa de crecimiento en el sentido más amplio de la palabra.

Sin embargo ahora las cosas son diferentes, y socialmente la adolescencia es vista como una etapa de amenazas y peligros, como una etapa problemática y conflictiva, y más aún es tratada de manera ambigua, con leyes y normas que a veces los tratan como niños y otras como adultos, por lo que es normal que a veces los jóvenes adolescentes se sientan en tierra de nadie.

¿Pero que es realmente la adolescencia?, El termino adolescente se usa generalmente para referirnos a una persona que se encuentra entre los 11 y 19 años de edad. La adolescencia, es un periodo de transición, una etapa del ciclo de crecimiento que marca el final de la niñez y el inicio hacia la adultez., o lo que en otras palabras seria, la línea divisoria entre la seguridad de la niñez y el mundo nuevo y desconocido del adulto.

 Para muchos jóvenes este es un periodo de incertidumbre e inclusive de desesperación, para otros, es una etapa de amistades internas, de sueños acerca del futuro, de desligamiento de los padres, etc..  Por lo tanto caer en la tentación de generalizar sobre la adolescencia o sobre los adolescentes creo que es un error.

Sin embargo, sin entrar en un estudio minucioso de la adolescencia, mencionaré sólo los rasgos o características de ésta. En general el/la adolescente atraviesa por lo que llamaríamos tres duelos importantes:

  • El duelo por el cuerpo infantil, aquel cuerpo que ésta siendo sustituido por uno que todavía no conoce y que le genera sentimientos encontrados de vergüenza y aceptación, lo que es claramente un signo de crecimiento.
  • El duelo por la personalidad infantil, que enfrenta al adolescente a pensar y ver la vida de forma distinta.
  • El duelo por los padres infantiles, que ya no son aquellos ídolos perfectos, sino que ahora se convierten en seres humanos con defectos.

En conclusión podemos decir que en general el/la adolescente, atraviesa por una búsqueda de si mismo y de su identidad, lo que le lleva  a buscar tendencias grupales, un comportamiento en el que busca uniformidad y una contención a tantos cambios, sufre crisis de actitudes sociales reivindicativas, atraviesa por una evolución sexual, vive una separación progresiva de los padres, tiene muchas contradicciones en todas las manifestaciones de la conducta y del pensamiento y sufre de constantes fluctuaciones del estado de animo y del humor.

Ufff…, partiendo de esto, ¿lo anormal seria que en esta fase todo fuera calma y tranquilidad, no creéis?

¿Pero que puede influir en que esta etapa se viva de una manera natural y normal (con sus más y sus menos) o que por el contrario se viva como una etapa conflictiva y problemática?

Sin duda aquí juega, como ya he comentado anteriormente, un papel decisivo la sociedad en general y los padres en particular. Vemos que tanto los padres como la sociedad entienden esta etapa como una “etapa negra” “etapa negativa”, una etapa que hay que pasar como sea y como se pueda.

Pues bien, desde esta visión tan negativa de la adolescencia, grato favor le vamos hacer a nuestros hijos y a nosotros mismos. Por lo pronto nos encontramos con unos padres que no saben como hacer frente a los cambios por los que están pasando sus hijos y que sin duda están haciendo cambiar toda la dinámica familiar. Precisamente aquí se encuentra la clave, cuando nos referimos a la familia, no podemos pensar que se trata de algo estático sino todo lo contrario la dinámica familiar es cambiante, siempre esta en movimiento, siempre requiere de cambios, reajustes y adaptaciones. Es importante por lo tanto entender que todo los procesos evolutivos implican no solo a los hijos, sino también a los padres,  que tendrán que evolucionar y crecer,  junto a ellos/as y que tendrán que aprender a hacer los ajustes que sean necesarios para adecuarlos a los nuevos cambios que se producirán en el funcionamiento familiar, no solo en la adolescencia, sino en etapas posteriores, como de hecho se han producido ya, aunque de una manera quizás más “suave” en etapas anteriores.

En este cometido, es sin duda muy importante que durantes los años previos a la adolescencia, los padres hayan conseguido, implantar normas, limites, valores y  sobre todo crear  unos buenos vínculos afectivos con sus hijos/as, por que pretender establecerlos en estos momentos realmente va a ser una misión casi imposible.

Si lo habéis conseguido, perfecto, todo y que vuestro/a hija no será por ello, más comunicativo con vosotros durante esta etapa, si que sabrá que puede contar con vosotros en el momento que lo necesite  y que puede alejarse de su casa sin perder a sus padres   (lo que intenta confirmar con sus actos de rebeldía). Para el adolescente es importante la presencia de unos limites firmes, eso si, con la posibilidad de renegociarlos de acuerdo al crecimiento, con espacio para que ellos experimenten y se equivoquen teniendo la oportunidad de recurrir a sus padres si los necesitara. Esto los hace sentir seguro, sin embargo la ausencia de limites hace que se sientan solos/as, desamparados y da lugar a que aparezcan conductas de riesgo, con el propósito de captar la atención de sus padres.

Se que la sociedad actual (que en definitiva es la que hemos creado entre todos) no lo  pone fácil, los problemas económicos, las exigencias sociales para ir al ritmo de la vida “moderna”, la falta de tiempo, la tendencia a evitar problemas en lugar de afrontarlos, los cambios sufridos a la hora de establecer relaciones sociales (redes sociales, móviles, Internet etc.…) no facilitan la labor de los padres, pero precisamente por eso, hemos de ser conscientes y actuar en consecuencia.

La adolescencia: en tierra de nadie

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