La ansiedad en niños/as adolescentes

 

LA ANSIEDAD EN NIÑOS/AS Y ADOLESCENTES.

La ansiedad podemos decir que es básicamente un mecanismo defensivo, una respuesta de nuestro cuerpo ante situaciones consideradas como peligrosas o amenazantes, que nos alerta y nos prepara para reaccionar, adoptar medidas convenientes como huir, afrontar, atacar, adaptarse etc.… es decir, moviliza al organismo, lo mantiene alerta y dispuesto a intervenir frente a riesgos y amenazas, de forma que no se produzcan o perjudiquen. Como veis hasta cierto punto la ansiedad es necesaria y deseable, de hecho como mecanismo adaptativo, es buena, funcional, normal y no representa ningún problema de salud.

No obstante, el problema se da cuando nos ponemos ansiosos ante situaciones que creemos peligrosas o desafiantes y en realidad no lo son. En estos casos el mecanismo funciona de forma alterada, es decir produce problemas de salud y, en lugar de ayudarnos, lo que hace es incapacitarnos.

Cada vez más la ansiedad se esta convirtiendo en unos de los problemas que más afecta a  la población en general, sin embargo al hablar de ansiedad solemos relacionarla con un problema de adultos, cuando en realidad la ansiedad es uno de los problemas psicológicos más comunes en niños/as y adolescentes con una frecuencia que oscila entre el 4% y el 25%, datos que aun podrían ser mayores si consideramos a aquellos niños y adolescentes que no son diagnosticados y permanecen sin tratamiento.

Los efectos de la ansiedad en el bienestar de niños y adolescentes están asociados con dificultades en el funcionamiento social, emocional y académico (Neil y Christesen, 2009), y pueden ser un importante preeditor en la aparición y desarrollo de trastornos y alteraciones en la edad adulta, de hecho un 75% de los trastornos de ansiedad en adultos tienen su comienzo en la infancia y/o adolescencia.

Estos datos sin duda ponen de manifiesto la importancia de la prevención en los trastornos de ansiedad en niños/as y adolescentes, así como la necesidad de estar alerta y atentos para detectar lo antes posible si nuestros hijos/as están sufriendo problemas de ansiedad.

Lo cierto es que detectar y/o advertir en niños y adolescentes un posible problema de ansiedad no siempre resulta fácil, debido principalmente a la naturaleza interiorizada del problema. Normalmente suelen ser más fácil de detectar o advertir los trastornos exteriorizados, a los que de hecho se les suele dar mayor importancia, por ejemplo: problemas de conducta, trastorno por déficit de atención con hiperactividad etc.…

Uno de los problemas con los que nos solemos encontrar los psicólogos es que muchos niños/as acuden a consulta cuando el problema tiene ya una larga trayectoria, es decir que ya hace bastante tiempo que existe, el problema por lo tanto se encuentra ya bien establecido y como consecuencia de ello, los efectos adversos a nivel académico y en la relaciones con iguales ya han ocurrido, por lo tanto el deterioro es ya significativo.

En resumen es muy importante que los padres, profesores, educadores estén alerta y ante cualquier sospecha de que el niño y/o adolescente puede presentar un problema de ansiedad, lo consulten con un psicólogo/a, para que pueda hacer una valoración y diagnosticar o descartar si existe o no dicho problema, es decir lo que se dice popularmente, “más vale prevenir que curar”.

Estos son algunos de los indicadores  a los que tenéis que estar atentos para poder detectar si vuestro hijo/a puede tener problemas de ansiedad:

  • Si observáis que vuestro hijo/a se preocupa en extremo por sus actividades, ya sea por su rendimiento académico, deportivo o incluso por se puntual.
  • Si vuestro hijo/a muestra dificultad a la hora de alejarse de vosotros para ir al colegio, a campamentos de verano, quedarse en casa de un amigo etc…
  • Si vuestro hijo/a muestra excesivos miedos no reales a ciertas situaciones u objetos, a veces los niños/as y adolescentes sienten verdadero pavor a ser criticados o juzgados por los demás. Intentarán igualmente evitar los objetos y situaciones temidas lo que puede limitar sus vidas
  • Si vuestro hijo/a sufre o a sufrido en algún momento un  ataque de pánico, acompañado de palpitaciones, sudoración, mareo, nauseas o sentimientos de muerte inminente
  • Si observáis en vuestro hijo/a, un patrón de pensamientos y comportamientos repetitivos, o comportamiento compulsivo.
  • Si han experimentado recientemente un acontecimiento sumamente estresante  (separación de los padres, muerte de algún ser querido etc.…).
La ansiedad en niños/as adolescentes

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